Parece otra de tantas leyendas urbanas... Una cinta de vídeo con imágenes capaces de aterrarte al instante y que da lugar a una llamada telefónica en la que se predice la muerte de quien lo ve, exactamente siete días después. Como periodista de investigación, Rachel Keller (Naomi Watts) no da mucha fe a la historia, hasta que cuatro adolescentes encuentran la muerte exactamente una semana después de ver el vídeo. La curiosidad puede con ella y Rachel persiste hasta encontrar la cinta... y verla.
Después de sufrir un terrible accidente de tráfico, Anna (Christina Ricci) se despierta sobre la mesa de trabajo de una funeraria. Eliot Deacon, el director de dicha funeraria (Liam Neeson) le dice que no está viva, sino que se encuentra en la transición entre la vida y el más allá. Y que él puede hablar con ella porque tiene la capacidad de comunicarse con los muertos. Así que él es el único que puede ofrecerle ayuda. Paul (Justin Long), el novio de Anna, siente que algo no va bien y tiene la percepción de que algo extraño sucede en la funeraria, en la cual se prepara el cuerpo de su novia para el funeral.
La historia gira en torno a un vikingo adolescente llamado Hipo, que vive en Isla Mema, donde combatir a los dragones es el modo de vida habitual. Las opiniones bastante progresistas del adolescente y su poco convencional sentido del humor no caen muy bien ni a los de su tribu ni a su jefe, que resulta que es Estoico el Vasto, el padre de Hipo. Cuando a Hipo le apuntan a Entrenamiento con Dragones junto a otros adolescentes vikingos, Hipo lo ve como una oportunidad para demostrar que es capaz de convertirse en un guerrero. Pero cuando se encuentra con un dragón herido y termina por hacerse su amigo, su mundo se vuelve del revés…
